miércoles 30 de enero de 2008

Motivos para bailar tango


- Por apasionado y sensual.

- Por hermoso, artístico, incluso en su vertiente social tiene belleza.

- Porque conecta con las emociones: amor, tristeza, soledad, celos, envidia, alegría… y les da contención, forma. Es altamente terapéutico.

- Porque puede ser un camino de autoconocimiento, para los más introspectivos, es el baile que más profundidad pone en la relación Yo- El otro.

- Por hedonismo, muchos experimentan bienestar, placer, gozo, felicidad. Bailar abrazado genera una descarga saludable de endorfinas y oxitocinas.

- Por impredecible. Tiene subidas y bajadas, en el gozo, y la autovaloración del propio baile. Eso hace mantener el deseo y que no se acabe agotando, y que sea un aprendizaje que nunca termina. Bailar, a veces es sublime y auténtico éxtasis, otras no llega a colmarnos; no funciona con todos, y la propuesta es ir probando con diferentes bailarines, y aventurarse a ir cambiando de pareja en las milongas. Cada uno tiene sus favoritos y sus retos, a veces durante años se espera bailar con alguien, y un día por fín acontece, la espera merece la pena; la primera vez puede ser un desastre, pero con la experiencia uno mejora. Bailar tango, al igual que amar, es un arte que hay que cultivar.

- Por mágico. Como la química del enamoramiento, hay química entre bailarines; No hay un porqué racional. A veces no se corresponde con tener una buena técnica de baile, o un atractivo físico, o hacer pasos espectaculares. Se comparte en los movimientos más simples y pausados, y en los silencios. Es íntimo, secreto.

- Por metáfora de la vida. Como la vida misma en el tango hay ilusiones, desencuentros, sorpresas, decepciones; conquistas y rechazos, entre milongueros. Quien hoy triunfa, mañana es invisible, puesto que la milonga está en continuo cambio y dinamismo: los nuevos, los conocidos que se van, los turistas, los que crecen, los que vienen de Buenos aires… Atreverse a entrar en este juego, es atreverse a vivir!

- Porque es un reto, requiere destreza. Todos los beneficios y maravillas son a largo plazo. Hay premio al esfuerzo, el trabajo, la paciencia y la sabiduría. Bailar con alguien que deseas implica mejorarse así mismo, y generar capacidad de autosuperación es bueno, nos hace valientes y positivos. Si bien no es difícil, es complejo. Es equiparable a aprender a tocar un instrumento, nuestro cuerpo, que hemos de educarlo para crear música con el movimiento. O como aprender un idioma, primero el abecedario, luego la construcción de frases… algunos llegan a ser poetas y te versean con los pies… Y la milonga vendría a ser como un juego de cartas o de ajedrez, se sirve del ingenio y la destreza de la práctica, se debe conocer las normas, hacer estrategias, y contar con la imprevisión del azar.

- Respeto de género. Si bien hay roles distintos, ambos se celebran, respetan, y valoran. La dinámica que se crea es de comunicación y entendimiento, no de dependencia o imposición.

- Por atractivo. Suele atraer por su aire bohemio, noctámbulo, viajero, exótico, urbano, multicultural.

- Por que es posible, cercano. El movimiento busca la organicidad, la suavidad y la fluidez. El tango se camina, y todos sabemos aprender a caminar, porque ya lo hicimos una vez. Con el tiempo se depura la técnica, la elegancia, la sensualidad...

- Por creativo. Es una danza de improvisación! Si bien se enseñan pasos, el baile social no se genera con coreografías. Tiene que ver con el aquí y ahora: crea con lo que tienes, con lo que eres, con lo que sabes! Valora el error como posibilidad de aprendizaje y creación.

- Porque es liberador. Por la mayoría de motivos anteriores, aboga por la libertad interior, el crecimiento personal y la autorrealización. El arte tiene un poder sanador, da sentido, existencialismo. Además, en vez de quedarse en algo muy espiritual y abstracto, el tango permite vivirlo en la piel. Una libertad feliz, ya que puede expresarse con todo mi ser integrado (mente-cuerpo-espiritu) y compartirla con el contacto con el otro.

- Sea más consciente o menos, todos buscan lo mismo en el tango, esa comunicación emocional compartida, esa ficción que dura tres minutos; el abrazo en todas sus maneras diversas, y que en realidad es el mismo abrazo.