
Hay unos recursos concretos que adquieren los alumnos que progresan y disfrutan del tango. Todos se desarrollan y cultivan con el tiempo, con el aprendizaje y la experiencia.
El tango es un viaje hacia el autoconocimiento. Y para muchos también la cita de Machado “...se hace camino al andar”.
Algunos de estos rasgos son: Estar dispuesto y deseoso por aprender, estar atento, curioso; observar; saber escuchar al otro; desarrollar la intuición; cultivar la seguridad sin egos ni arrogancia; aprender a vaciarse para poder llenarse de nuevo de conocimientos; no encerrarse en ideas limitantes o vueltas que no solucionan el problema como querer tener la razón; tomar la responsabilidad para solucionar algo en vez de atribuirla al compañero; reconocer el error y aprovecharlo como motor de creación; ser paciente, contenido, elegante, y suave. Estar relajado, fluido, en el movimiento y en los silencios. Sentir al compañero, sentir la música, el aire, el piso. Respetar a los milongueros que llevan más tiempo, y aprender de ellos, conversar, discutir, leer sobre tango, escuchar música de tango; cuidar el aseo personal y elegir un buen perfume! Y bailar, bailar, bailar…

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